Que si parezco una tía con la cantidad de vueltas que le doy a las cosas, que si viviría más tranquilo no pensando tanto, no mareando tantísimo las cosas... pues bien (es un decir) llega el momento en el que después de pensar tantísimo y de darle tantísimas vueltas a lo mismo, uno toma una decisión porque cree que ha sopesado todas las posibilidades.

Y resulta que no, que hubo algunas que se les escaparon. Y a pesar de que le decían que pensaba demasiado, el llegaba a la conclusión de que no lo hacía lo suficiente...

No, no lo hago lo suficiente.

Nemesis | Personal, Reflexiones | 21 Mayo 06

Dejar un comentario









Fuentes XML de comentario: RSS | Atom