Creo que ya lo había comentado por aquí antes. Pero no hay nada como tener esperanzas para llevarse una decepción. Cuanto tiempo más voy a seguir creyendo en el "te llamo luego, ¿vale?" y cuanto tiempo más se me quedará la cara de gilipollas cuando al final del "luego" me doy cuenta que no ha sido asi. Sinceramente, no lo se.
La cosa es que tampoco tengo especial interés en que eso deje de ocurrir pues sin esperanzas tampoco hay ilusiones y alegrías. La historia está en llegar al punto medio, o sino al medio... al menos a un equilibrio entre los dos extremos que ni resulte doloroso por las decepciones ni acabe con mis ilusiones.
En fin; Un bache más es un bache menos.
Me recuerda a mi cuando era joven. No te preocupes, que todo pasa. Y en un momento dado todo se llega a echar de menos. Puede que antes fuera incluso más facil pero ahora... cuando tienes a alguien fuera de tu cabeza absolutamente, va y aparece de nuevo en facebook o vete a saber donde. Y cuando ya dabas por supuesto que nada afectaba y que estas de vuelta de todo, pues todo vuelve. Supongo tambien que la cuestion es que aparezca alguien que te haga olvidarte de esas cosas... pero es como la quimioterapia: se carga todo lo que pilla por delante. ¿Hay solución? yo creo que no, es el continuo devenir de Heráclito aplicado a la sociedad. En fin...
Buda nos legó dos grandes verdades:
Nacemos para sufrir.
El sufrimiento es hijo del deseo. Mata el deseo y no engendrarás sufrimiento.
El significado de estas palabras no es el que se ve a primera vista. No se trata de vivir sin esperanzas ni sueños, de sobrevivir más que de vivir. ¿Cuál es el significado real? Eso lo tiene que encontrar cada uno...
Y mientras lo encuentras y no, dejas de pensar en lo que no debes

